
La enseñanza va a ser un aspecto fundamental a la hora de la formación de un espíritu y conciencia racionalista en el siglo XX español, que se inicia a inicios del siglo, y alcanza su esplendor durante el periodo de la guerra civil española entre 1936-1939, momento en el cual la educación jugo un papel predominante.
1)Los ideales pedagógicos racionalistas;
Son ideales opuestos completamente a la escuela tradicionalista, y basados en;
-Primero racionalismo; Sustentado en la ausencia de dogmas irracionales y siempre a favor de la razón, y la ciencia, como método de liberación individual y colectiva, lo que conllevaba un abierto laicismo y oposición a los dogmas de todo tipo de religión. Así, el racionalismo fue la base de la educación libertaria, de forma que la defensa de la razón y la ciencia eran elementos revolucionarios opuestos a la religión. Así lo expresa el más destacado pedagogo racionalista y libertario, Francisco Ferrer Guardia;
“Ni dogmas ni sistemas, moldes que reducen la vitalidad a la estrechez de las exigencias de una sociedad transitoria que aspira a definitiva, soluciones comprobadas por los hechos, teorías aceptadas por la razón, verdades confirmadas por la evidencia, eso es lo que constituye nuestra enseñanza, encaminada a que cada cerebro sea el motor de una voluntad, y a que las verdades brillen por sí en abstrascto, arraiguen en todo entendimieno y aplicadas en la práctica, beneficien a la humanidad sin exclusiones indignas ni exclusivismos repugnantes”[1]
-Segundo educación integral; Como herencia directa de las enseñanzas y la experiencia práctica de Paul Robin en el orfanato de Cempuis (Francia) a finales del siglo XIX, donde la educación potencia todas las facetas de la personalidad humana, y debe combinar materias y enseñanzas de teoría-práctica (similar aquí a las concepciones marxistas de no separar la teoría y la práctica e integrarlas en un todo), y de tipo manual-intelectual, mezclando en todo momento el juego con el trabajo. También esta educación integral para los libertarios, se basa en una integración armónica con la naturaleza, en la solidaridad, cooperación y apoyo mutuo (según los ideales anarquistas en tal sentido propuestos por Pedro Kropotkin en su obra homónima), y en el estudio a través de la experiencia.
-Tercero coeducación; El racionalismo defendía constantemente la coeducación común de niños de ambos sexos en todo momento, en contra de las tendencias pedagógicas tradicionalistas y conservadoras, más vinculadas a una visión religiosa de la sociedad y del mundo, que encontraban escandalosas, pecaminosas e inaceptables estas propuestas. Ya el pedagogo Francisco Ferrer Guardia consideraba en su escuela moderna la coeducación de sexos como un aspecto básico y fundamental de su programa pedagógico racionalista, a través de una educación mixta, donde, además, la mujer se integra activamente en la enseñanza conjuntamente con el varón. Así, todas las escuelas racionalistas potenciaron este principio. También la coeducación fue unida a la educación sexual en el plano biológico, basado en el conocimiento de la anatomía masculina y femenina, el fomento de la enseñanza del control de la natalidad y métodos anticonceptivos, el conocimiento y disfrute de una sexualidad sana, y, en general, apostando por la participación de ambos sexos en igualdad en la sociedad.
-Cuarto asuencia de premios y castigos; Va a ser este punto uno de los elementos mas característicos y definitorios de la enseñanza racionalista libertaria española, de forma que se sustituye la tensión y competitividad de los exámenes y pruebas a favor del interés, la participación, la responabilidad y la constancia en el trabajo diario. Pensaban que un sistema igualitario no podia sostener métodos desiguales como la competitividad insana derivada de pruebas y exámenes, que generan rivalidad, odios, humillaciones, jerarquías… provocando, según decían, sujetos pasivos. Nuevamente, a este respecto se pronuncia Francisco Ferrer Guardia cuando dice;
“A más de las enfermedades físicas, sobretodo las del sistema nervioso y acaso de una muerte temprana, los elementos morales que inicia en la conciencia del niño ese acto inmoral calificado de examen son: la vanidad enloquecedora en los premiados, la envidia y la humillación, en los que han claudicado, y en unos y en otros, y en todos, los albores de la mayoría en los sentimientos que forman los matices del egoísmo.”[2]
“En vez de premios, castigos y exámenes, dedíquense los pedagogos a inspirar el amor al trabajo sin sanciones arbitrarias, ya que hay sanciones naturales inevitables que bastará poner en evidencia. Al que sobresalía por aplicación o por desorden se le hacía observar la concordancia o discordancia que pudiera haber con el bien o con el mal propio o el de la generalidad, y servían de asuntos para una disertación a propósito del profesor”[3].
De esta forma, los procesos educativos se deben basar para los anarquistas españoles, en los intereses del niño, aunque muchas veces no se deja claro realmente a quien corresponde esta tarea. En la pedagogía de este tipo, los exámenes y pruebas se sustituyen por trabajos, exposiciones y lecturas de libros instructivos, como fue el caso, en la Escuela Moderna del libro “Las aventuras de Nono” del anarquista francés Jean Grave, basado en un cuento infantil que anima a la solidaridad, la cooperación y la educación conjunta frente a los valores del individualismo y egoísmo vigentes.
2) Los inicios de la pedagogía racionalista en España;
Es en las primeras decadas del siglo XX, cuando se ponen ya las bases necesarias para el posterior desarrollo a gran escala de la revolución pedagógica libertaria durante la guerra civil española, y en general durante el periodo republicano.
Esta enseñanza racionalista, se va a desarrollar con rapidez en España ya desde finales del siglo XIX, cuando se introducen los ideales del movimiento obero (marxismo y anaquismo) en nuestro pais, como herencia directa de los centros y ateneos laicos y relacionados abiertamente con los llamados “ círculos” republicano-progresistas existentes a lo largo y ancho de la geografía española.
Es ya a inicios del siglo XX cuando surge la primera iniciativa racionalista, la “ Asociación de profesores laicos racionalistas” en 1907, como una iniciativa y proyecto personal del pedagogo catalán Francisco Ferrer i Guardia y vinculado a las corrientes de la pedagogía racionalista. Esta asociacion es herencia directa de los primeros grupos racionalistas que un año antes, en 1906 habían fundado la “Liga internacional para la instrucción racional de la infancia”, también vinculada a Ferrer, y con el propósito de crear una alianza internacional de difusión de los ideales racionalistas, y que publicaba boletines de difusión en todos los países, tales como “L’ecole renouve”, “Scuola laica” o “La escuela moderna” en Bruselas, Roma y Barcelona, respectivamente.
De este modo, se empiezan ya a llevar a la práctica y desarrollar proyectos educativos racionalistas por todo el país. Ya en 1902 había aparecido la La escuela laica de Sevilla, La antorcha galaica de A Coruña en 1906, y especialmente la “Escuela Moderna de Valencia”, surgida en 1906 en la capital levantina y dirigida por Samuel Torner, basada en la enseñanza racionalista e influenciada totalmente por su vecina homónima de Barcelona dirigida por Ferrer, según los principios de racionalismo, libertad, anti-autoritarismo, laicismo, coeducación, ausencia de premios y castigos… y que llega a editar su propio boletín como “Humanidad Nueva” o “Escuela Moderna”.
Unos años mas tarde aparece con mucha fuerza la “Escuela Racionalistas de Sants” [4], en Barcelona, que aparece en 1917 y es dirigida por Joan Roigé, vinculada en sus orígenes al ateneo racionalista del mismo lugar, primero en Vallespir Nº12 y luego en Alcolea Nº80, combina su labor pedagógica con actos de propaganda racionalista. Roigé jugó aquí un papel importante, siendo uno de los más destacados pedagogos racionalistas, contando con la ayuda y colaboración de otro destacado racionalista, el pedagogo Juan Puig Elías.
El funcionamiento de esta escuela, que surge a la sombra y ejemplo de la Escuela Moderna de Ferrer, se basa en clases diurnas y nocturnas. Las diurnas, se dividían en dos grupos de mayores (hasta 14 años) y de párvulos, basándose en la coeducación, y con un total de 70 alumnos. Junto con las clases teóricas, también se realizan excursiones y salidas al campo. Contaba con pocos medios, materiales y recursos pedagógicos, y se complementaba con lecturas, conferencias, debates, charlas, etc…
1)Los ideales pedagógicos racionalistas;
Son ideales opuestos completamente a la escuela tradicionalista, y basados en;
-Primero racionalismo; Sustentado en la ausencia de dogmas irracionales y siempre a favor de la razón, y la ciencia, como método de liberación individual y colectiva, lo que conllevaba un abierto laicismo y oposición a los dogmas de todo tipo de religión. Así, el racionalismo fue la base de la educación libertaria, de forma que la defensa de la razón y la ciencia eran elementos revolucionarios opuestos a la religión. Así lo expresa el más destacado pedagogo racionalista y libertario, Francisco Ferrer Guardia;
“Ni dogmas ni sistemas, moldes que reducen la vitalidad a la estrechez de las exigencias de una sociedad transitoria que aspira a definitiva, soluciones comprobadas por los hechos, teorías aceptadas por la razón, verdades confirmadas por la evidencia, eso es lo que constituye nuestra enseñanza, encaminada a que cada cerebro sea el motor de una voluntad, y a que las verdades brillen por sí en abstrascto, arraiguen en todo entendimieno y aplicadas en la práctica, beneficien a la humanidad sin exclusiones indignas ni exclusivismos repugnantes”[1]
-Segundo educación integral; Como herencia directa de las enseñanzas y la experiencia práctica de Paul Robin en el orfanato de Cempuis (Francia) a finales del siglo XIX, donde la educación potencia todas las facetas de la personalidad humana, y debe combinar materias y enseñanzas de teoría-práctica (similar aquí a las concepciones marxistas de no separar la teoría y la práctica e integrarlas en un todo), y de tipo manual-intelectual, mezclando en todo momento el juego con el trabajo. También esta educación integral para los libertarios, se basa en una integración armónica con la naturaleza, en la solidaridad, cooperación y apoyo mutuo (según los ideales anarquistas en tal sentido propuestos por Pedro Kropotkin en su obra homónima), y en el estudio a través de la experiencia.
-Tercero coeducación; El racionalismo defendía constantemente la coeducación común de niños de ambos sexos en todo momento, en contra de las tendencias pedagógicas tradicionalistas y conservadoras, más vinculadas a una visión religiosa de la sociedad y del mundo, que encontraban escandalosas, pecaminosas e inaceptables estas propuestas. Ya el pedagogo Francisco Ferrer Guardia consideraba en su escuela moderna la coeducación de sexos como un aspecto básico y fundamental de su programa pedagógico racionalista, a través de una educación mixta, donde, además, la mujer se integra activamente en la enseñanza conjuntamente con el varón. Así, todas las escuelas racionalistas potenciaron este principio. También la coeducación fue unida a la educación sexual en el plano biológico, basado en el conocimiento de la anatomía masculina y femenina, el fomento de la enseñanza del control de la natalidad y métodos anticonceptivos, el conocimiento y disfrute de una sexualidad sana, y, en general, apostando por la participación de ambos sexos en igualdad en la sociedad.
-Cuarto asuencia de premios y castigos; Va a ser este punto uno de los elementos mas característicos y definitorios de la enseñanza racionalista libertaria española, de forma que se sustituye la tensión y competitividad de los exámenes y pruebas a favor del interés, la participación, la responabilidad y la constancia en el trabajo diario. Pensaban que un sistema igualitario no podia sostener métodos desiguales como la competitividad insana derivada de pruebas y exámenes, que generan rivalidad, odios, humillaciones, jerarquías… provocando, según decían, sujetos pasivos. Nuevamente, a este respecto se pronuncia Francisco Ferrer Guardia cuando dice;
“A más de las enfermedades físicas, sobretodo las del sistema nervioso y acaso de una muerte temprana, los elementos morales que inicia en la conciencia del niño ese acto inmoral calificado de examen son: la vanidad enloquecedora en los premiados, la envidia y la humillación, en los que han claudicado, y en unos y en otros, y en todos, los albores de la mayoría en los sentimientos que forman los matices del egoísmo.”[2]
“En vez de premios, castigos y exámenes, dedíquense los pedagogos a inspirar el amor al trabajo sin sanciones arbitrarias, ya que hay sanciones naturales inevitables que bastará poner en evidencia. Al que sobresalía por aplicación o por desorden se le hacía observar la concordancia o discordancia que pudiera haber con el bien o con el mal propio o el de la generalidad, y servían de asuntos para una disertación a propósito del profesor”[3].
De esta forma, los procesos educativos se deben basar para los anarquistas españoles, en los intereses del niño, aunque muchas veces no se deja claro realmente a quien corresponde esta tarea. En la pedagogía de este tipo, los exámenes y pruebas se sustituyen por trabajos, exposiciones y lecturas de libros instructivos, como fue el caso, en la Escuela Moderna del libro “Las aventuras de Nono” del anarquista francés Jean Grave, basado en un cuento infantil que anima a la solidaridad, la cooperación y la educación conjunta frente a los valores del individualismo y egoísmo vigentes.
2) Los inicios de la pedagogía racionalista en España;
Es en las primeras decadas del siglo XX, cuando se ponen ya las bases necesarias para el posterior desarrollo a gran escala de la revolución pedagógica libertaria durante la guerra civil española, y en general durante el periodo republicano.
Esta enseñanza racionalista, se va a desarrollar con rapidez en España ya desde finales del siglo XIX, cuando se introducen los ideales del movimiento obero (marxismo y anaquismo) en nuestro pais, como herencia directa de los centros y ateneos laicos y relacionados abiertamente con los llamados “ círculos” republicano-progresistas existentes a lo largo y ancho de la geografía española.
Es ya a inicios del siglo XX cuando surge la primera iniciativa racionalista, la “ Asociación de profesores laicos racionalistas” en 1907, como una iniciativa y proyecto personal del pedagogo catalán Francisco Ferrer i Guardia y vinculado a las corrientes de la pedagogía racionalista. Esta asociacion es herencia directa de los primeros grupos racionalistas que un año antes, en 1906 habían fundado la “Liga internacional para la instrucción racional de la infancia”, también vinculada a Ferrer, y con el propósito de crear una alianza internacional de difusión de los ideales racionalistas, y que publicaba boletines de difusión en todos los países, tales como “L’ecole renouve”, “Scuola laica” o “La escuela moderna” en Bruselas, Roma y Barcelona, respectivamente.
De este modo, se empiezan ya a llevar a la práctica y desarrollar proyectos educativos racionalistas por todo el país. Ya en 1902 había aparecido la La escuela laica de Sevilla, La antorcha galaica de A Coruña en 1906, y especialmente la “Escuela Moderna de Valencia”, surgida en 1906 en la capital levantina y dirigida por Samuel Torner, basada en la enseñanza racionalista e influenciada totalmente por su vecina homónima de Barcelona dirigida por Ferrer, según los principios de racionalismo, libertad, anti-autoritarismo, laicismo, coeducación, ausencia de premios y castigos… y que llega a editar su propio boletín como “Humanidad Nueva” o “Escuela Moderna”.
Unos años mas tarde aparece con mucha fuerza la “Escuela Racionalistas de Sants” [4], en Barcelona, que aparece en 1917 y es dirigida por Joan Roigé, vinculada en sus orígenes al ateneo racionalista del mismo lugar, primero en Vallespir Nº12 y luego en Alcolea Nº80, combina su labor pedagógica con actos de propaganda racionalista. Roigé jugó aquí un papel importante, siendo uno de los más destacados pedagogos racionalistas, contando con la ayuda y colaboración de otro destacado racionalista, el pedagogo Juan Puig Elías.
El funcionamiento de esta escuela, que surge a la sombra y ejemplo de la Escuela Moderna de Ferrer, se basa en clases diurnas y nocturnas. Las diurnas, se dividían en dos grupos de mayores (hasta 14 años) y de párvulos, basándose en la coeducación, y con un total de 70 alumnos. Junto con las clases teóricas, también se realizan excursiones y salidas al campo. Contaba con pocos medios, materiales y recursos pedagógicos, y se complementaba con lecturas, conferencias, debates, charlas, etc…
Las nocturnas, se dedican a la educación y formación de los obreros, desde las 7 a las 10 de la noche, donde se realizaban debates sobre diversos temas, seguidos de la redacción de un resumen sobre el tema tratado, para reforzar la alfabetización. La edad media oscilaba entre 15 y 60 años y contaba, además, con una biblioteca abundante de más de 700 volumenes.
Sin embargo, como es logico, el proyecto pedagógico más destacado de estos inicios de siglo, fue la “Escuela Moderna” de Barcelona dirigida por el pedagogo catalán Francisco Ferrer Guardia, desde 1901-1906, en una escuela situada en la calle Bailén, 56 de la capital catalana. La escuela contaba con una imprenta en la que se realizaba un boletín, un laboratorio, un museo natural, una biblioteca y buscaba instalaciones en las que hubiese gran iluminación.
Sin embargo, como es logico, el proyecto pedagógico más destacado de estos inicios de siglo, fue la “Escuela Moderna” de Barcelona dirigida por el pedagogo catalán Francisco Ferrer Guardia, desde 1901-1906, en una escuela situada en la calle Bailén, 56 de la capital catalana. La escuela contaba con una imprenta en la que se realizaba un boletín, un laboratorio, un museo natural, una biblioteca y buscaba instalaciones en las que hubiese gran iluminación.
Los mayores avances en ciencias y humanidades pasaban por la escuela, tanto a través de los libros que se publicaban en la editorial o en el boletín de la escuela, como de los mayores y más destacados intelectuales y especialistas en ciencias y letras del campo racionalista de todo el mundo, que participaron en el proyecto, contando con eminencias como Odón de Buen, Santiago Ramón y Cajal, Martínez de Vargas, Anatole France, Jean Grave, Eliseo Reclus, Anselmo Lorenzo...También se introdujo la formación de maestros que entendieran que su papel no era coercitivo sino de apoyo (maestros-compañeros-guías) , este centro educativo era de enseñanza mixta (tanto a nivel de clase, ricos-pobres, coeducación, como a nivel de sexos, niños-niñas, o de edad, mayores-menores), secular, racional, científica y anticlerical.
Era asamblearia y se basaba en el esfuerzo práctico, la experimentación (practicas en la escuela, excursiones y salidas escolares y extraescolares, recitales...) y dejaba al margen los exámenes, premios y castigos.Se utilizaban materiales didácticos modernos y encaminados sobre todo hacia la observación y experimentación: mapas, láminas, material de proyección, elementos de laboratorio… Las actividades extraescolares tenían gran importancia, realizándose a menudo visitas a museos, fabricas, etcétera. Los juegos, paseos y excursiones eran también habituales en la actividad del centro educativo.
También había un interés por la educación por la salud y la higiene.Entre los puntos que se fomentaban estaba;
1. La educación de la infancia debe fundamentarse sobre una base científica y racional.
2. La instrucción debe centrarse en la formación de la inteligencia, el desarrollo del carácter, y la preparación de un ser moral y físico.
3. Es necesario, sobre todo en la enseñanza de la primera infancia, que los programas y los métodos estén adaptados lo más posible a la psicología del niño. Es pues necesario acercarse y bajar al nivel del niño y no al contrario.Este amplio movimiento racional no seria aceptado por la dirigencia de la época, que cortaría de raíz esta experiencia, primero cerrando la escuela en 1906 y después fusilando a su director, Ferrer, 3 años después en la Semana Trágica de 1909. Sin embargo, la experiencia de la escuela y la obra de Ferrer traspasarían por todo el mundo.
3) Diferencias pedagógicas entre el neutralismo y el racionalismo;
A pesar del enorme apoyo y la gran difusion de los ideales racionalistas entre los ambientes libertarios de inicios del siglo XX español, sin embargo, se produjo también una fuerte división interna en el seno de la pedagogía libertaria de principios de siglo, entre los dos más importantes y destacados ideólogos libertarios de la época, Ricardo Mella, y Francisco Ferrer, polemizando acerca de diferentes métodos de llevar a cabo la pedagogía librtaria.
Así, en teoría, la pedagogía libertaria se basaba en la total neutralidad e indepencia ideológica, donde el maestro pasa a ser un guía del proceso de enseñanza-aprendizaje, pero totalmente neutral política e ideológicamente. Estas ideas tuvieron un apoyo especial en la linea pedagogía que defendía Ricardo Mella [5], el cual se mostraba partidario de la total neutralidad de la escuela, la cual no debe seguir ninguna religión, credo o ideología política, debía ser, para Mella, totalmente neutral, a pesar de que reconoce la necesidad de difundir verdades reconocidas y objetivas basadas en la ciencia, las únicas, para Mella, que deben ser difundidas en la escuela y prescinciendo de todo tipo de adoctrinamiento político-ideológico. Así pues, para Mella, la escuela no debe ser laica o racionalista, si no estrictamente neutral, lo cual seria recogido mas adelante por los libertarios españoles durante la época republicana, algunos de los cuales realizarían una profunda crítica al sistema educativo republicano, de motivación e inspiración en los ideales neutralistas de Mella, cuando afirmaban;
“La enseñanza se está dirigiendo en todos los centros docentes de forma tendenciosa, con miras partidistas que no conducen a una educación y a una cultura digna del futuro que todos ansiamos”.[6]
Estas posiciones, muy vinculadas con los idelaes históricos del anarquismo, sin embargo, nunca gozaron realmente de mucho apoyo o seguimiento, ni si quiera dentro los propios círculos libertarios, por llevar hasta el extremo los conceptos tradicionales del anarquismo de cambiar el sistema totalmente desde fuera de el, sin ejercer ningún tipo de concienciación o crítica ni aprovechando los resquicios del sistema vigente para revertir la situación político-económico-social.
A pesar de ello, el neutralismo se pudo llevar a la práctica a través de la “Escuela Neutra Graduada de Gijón”, inaugurada en Asturias en 1911 por parte de los seguidores del neutralismo de Mella, y dirigida por el pedagogo anarquista Eleuterio Quintanilla, firme seguidor de los ideales de Mella que hará de esta escuela toda una institución seria y rigurosa de enseñanza, según los valores e ideales libertarios de la solidaridad y la fraternidad, con alumnos de clase obrera y sin recibir ningún tipo de distinción.
Mucha más acogida tuvieron las tendencias racionalistas de Francisco Ferrer i Guardia [7], que defendía, por el contrario, a la escuela racionalista como una escuela de clase, vinculada al movimiento y los ideales anarquistas y defensora de la libertad individual del niño, al cual se le educa para concederles medios para combatir las desigualdades sociales, formando seres humanos luchadores. Por ello, la escuela se convierte, para Ferrer, en un arma más para la revolución y la liberación social (se analizan las desigualdades sociales en clase, se fomenta la coeducación de niños y niñas de diversas clases sociales, se hacen visitas a fábricas e industrias, barrios obreros..) siendo una “ pedagogía en rebeldía”, creando personas conscientes y comprometidas ideológicamente.
Este modelo racionalista tuvo mucha más acogida y apoyo entre las masas trabajadoras, incluido entre sus propias filas del movimiento libertario. Se veía mucho más objetiva, y realista, teniendo en cuenta la labor de adoctrinamiento de ideas y valores que tradicionalmente ha tenido la escuela, y que solamente se podrian subvertir utilizando una eficaz enseñanza en los valores ideológicos del movimiento obrero.
Similar concepción ha existido en el movimiento marxista, que, salvando el contenido de la doctrina ideológica, ha coincidido con este análisis racionalista, ya desde el punto de vista teórico (con Marx, y especialmente con Lenin [8], el cual argumentaba la necesidad de difundir los ideales revolucionarios en la escuela como lugar de formación de conciencias críticas, racionalistas y reflexivas) o práctico (sobretodo con la experiencia pedagógica en la URSS de Anton Makarenko [9], cuyo principio fundamental es que la educación es un proceso que se produce con esfuerzo y disciplina, y cuyo objetivo es el ejercicio de una socialización eficaz y productiva.
2. La instrucción debe centrarse en la formación de la inteligencia, el desarrollo del carácter, y la preparación de un ser moral y físico.
3. Es necesario, sobre todo en la enseñanza de la primera infancia, que los programas y los métodos estén adaptados lo más posible a la psicología del niño. Es pues necesario acercarse y bajar al nivel del niño y no al contrario.Este amplio movimiento racional no seria aceptado por la dirigencia de la época, que cortaría de raíz esta experiencia, primero cerrando la escuela en 1906 y después fusilando a su director, Ferrer, 3 años después en la Semana Trágica de 1909. Sin embargo, la experiencia de la escuela y la obra de Ferrer traspasarían por todo el mundo.
3) Diferencias pedagógicas entre el neutralismo y el racionalismo;
A pesar del enorme apoyo y la gran difusion de los ideales racionalistas entre los ambientes libertarios de inicios del siglo XX español, sin embargo, se produjo también una fuerte división interna en el seno de la pedagogía libertaria de principios de siglo, entre los dos más importantes y destacados ideólogos libertarios de la época, Ricardo Mella, y Francisco Ferrer, polemizando acerca de diferentes métodos de llevar a cabo la pedagogía librtaria.
Así, en teoría, la pedagogía libertaria se basaba en la total neutralidad e indepencia ideológica, donde el maestro pasa a ser un guía del proceso de enseñanza-aprendizaje, pero totalmente neutral política e ideológicamente. Estas ideas tuvieron un apoyo especial en la linea pedagogía que defendía Ricardo Mella [5], el cual se mostraba partidario de la total neutralidad de la escuela, la cual no debe seguir ninguna religión, credo o ideología política, debía ser, para Mella, totalmente neutral, a pesar de que reconoce la necesidad de difundir verdades reconocidas y objetivas basadas en la ciencia, las únicas, para Mella, que deben ser difundidas en la escuela y prescinciendo de todo tipo de adoctrinamiento político-ideológico. Así pues, para Mella, la escuela no debe ser laica o racionalista, si no estrictamente neutral, lo cual seria recogido mas adelante por los libertarios españoles durante la época republicana, algunos de los cuales realizarían una profunda crítica al sistema educativo republicano, de motivación e inspiración en los ideales neutralistas de Mella, cuando afirmaban;
“La enseñanza se está dirigiendo en todos los centros docentes de forma tendenciosa, con miras partidistas que no conducen a una educación y a una cultura digna del futuro que todos ansiamos”.[6]
Estas posiciones, muy vinculadas con los idelaes históricos del anarquismo, sin embargo, nunca gozaron realmente de mucho apoyo o seguimiento, ni si quiera dentro los propios círculos libertarios, por llevar hasta el extremo los conceptos tradicionales del anarquismo de cambiar el sistema totalmente desde fuera de el, sin ejercer ningún tipo de concienciación o crítica ni aprovechando los resquicios del sistema vigente para revertir la situación político-económico-social.
A pesar de ello, el neutralismo se pudo llevar a la práctica a través de la “Escuela Neutra Graduada de Gijón”, inaugurada en Asturias en 1911 por parte de los seguidores del neutralismo de Mella, y dirigida por el pedagogo anarquista Eleuterio Quintanilla, firme seguidor de los ideales de Mella que hará de esta escuela toda una institución seria y rigurosa de enseñanza, según los valores e ideales libertarios de la solidaridad y la fraternidad, con alumnos de clase obrera y sin recibir ningún tipo de distinción.
Mucha más acogida tuvieron las tendencias racionalistas de Francisco Ferrer i Guardia [7], que defendía, por el contrario, a la escuela racionalista como una escuela de clase, vinculada al movimiento y los ideales anarquistas y defensora de la libertad individual del niño, al cual se le educa para concederles medios para combatir las desigualdades sociales, formando seres humanos luchadores. Por ello, la escuela se convierte, para Ferrer, en un arma más para la revolución y la liberación social (se analizan las desigualdades sociales en clase, se fomenta la coeducación de niños y niñas de diversas clases sociales, se hacen visitas a fábricas e industrias, barrios obreros..) siendo una “ pedagogía en rebeldía”, creando personas conscientes y comprometidas ideológicamente.
Este modelo racionalista tuvo mucha más acogida y apoyo entre las masas trabajadoras, incluido entre sus propias filas del movimiento libertario. Se veía mucho más objetiva, y realista, teniendo en cuenta la labor de adoctrinamiento de ideas y valores que tradicionalmente ha tenido la escuela, y que solamente se podrian subvertir utilizando una eficaz enseñanza en los valores ideológicos del movimiento obrero.
Similar concepción ha existido en el movimiento marxista, que, salvando el contenido de la doctrina ideológica, ha coincidido con este análisis racionalista, ya desde el punto de vista teórico (con Marx, y especialmente con Lenin [8], el cual argumentaba la necesidad de difundir los ideales revolucionarios en la escuela como lugar de formación de conciencias críticas, racionalistas y reflexivas) o práctico (sobretodo con la experiencia pedagógica en la URSS de Anton Makarenko [9], cuyo principio fundamental es que la educación es un proceso que se produce con esfuerzo y disciplina, y cuyo objetivo es el ejercicio de una socialización eficaz y productiva.
El trabajo colectivo, para Makarenko, es el medio más idóneo para lograrla; solamente una sociedad que impone tareas importantes y exige esfuerzos en su realización, puede desarrollar las potencialidades de sus niños y jóvenes.
No hay adolescentes malos o extraviados, simplemente no han tenido un buen condicionamiento social, afirma. Proporcionar ese buen condicionamiento es la tarea del educador, que no se realiza con recetas psicológicas, sino introduciendo una experiencia social verdadera. Este punto es también clave para Makarenko, tal y como se desprende en su Poema Pedagógico, y basado en los ideales marxistas que el profesaba, donde lo importante es la teoría y la practica. Ambas se combinan ya que “sin teoría, no hay práctica”, según afirmaban los ideólogos marxistas.La obra de Makarenko, se basaba en la colectividad, el trabajo, y la disciplina.
Todos son responsables, en una escala jerárquica de disciplina llamada consciente, responsable y critica (y no cuartelaria, como en la escuela tradicional) unos de otros, de forma responsable, de manera que todos son encargados del éxito de los demás, y por ello, de toda la colectividad. La idea de la colectividad, de responsabilidad colectiva, es clave en Makarenko. El colectivo, el trabajo y la disciplina como entidad que une a seres individualistas y egoístas, basada en la vida de la colectividad del individuo. Se abandonan, pues, los ideales tradicionales, y se fomenta una educación grupal, social, colectivista y concienciada política e ideologicamente).
Como vemos, con un abismo de distancia del racionalismo libertario de Ferrer Guardia, pero desde luego mucho más proximo a su modelo que al neutralismo que propugnaba Mella de neutralidad total y absoluta de la pedagogía en el proceso de aprendizaje.
4) La pedagogía racionalista durante la guerra civil;
Una vez estalla la guerra civil española en 1936, despues del golpe de estado de un sector del ejército español contra el gobierno democrático de la II Republica, el país queda dividido en dos frentes de lucha claramente diferenciados; por un lado el llamado bando nacional (de ideología ultraderechista y católica) y el bando republicano (de ideología antifascista, republicana, socialista, comunista y anarquista).
Tras ello, en la retaguardia del frente republicano, las diversas agrupaciones antifascistas llevan a cabo toda una labor de politización ideológica de todos los sectores de la sociedad, que pasan a ser controlados por las organizaciones obreras y por el gobierno republicano y donde la educación pasa ser un elemento más de lucha.
Aquí, la labor pedagógica, concretamente de los libertarios, se lleva a cabo a través de diferentes instituciones, como [10];
-Ateneos libertarios; Organismos de larga tradición pedagógico-cultural en nuestro país desde las asociaciones de cultura popular del siglo XVIII y sobretodo desde finales del siglo XIX, desarrollan la cultura como un arma de emancipación de la clase obrera (educación, cultura, agitación y propaganda..). La labor de los ateneos resulta muy destacada en la difusión de la cultura y de la educación popular, ya que, por su dedicación plena y exclusiva a este campo, podían ser más útiles para la formación que cualquier otro organismo.
Se organizaban en bibliotecas, exposiciones, charlas, conferencias, y toda una gran red de actividades culturales. Aunque sus inicios se remontan a los años 20 es durante el periodo republicano cuando los ateneos libertarios adquieren mayor auge y desarrollo. Tal fue su desarrollo que en numerosos lugares, como Madrid, se llevan a cabo “federaciones de ateneos libertarios”, que potencian la creación de un gran número de escuelas racionalistas. Los propios anarquistas se expresaban de esta manera en relación a la aparición y el sentido de estos ateneos;
“Hijos directos del propósito cultural de Ferrer son nuestros ateneos libertarios, que no han olvidado nunca que su tarea primordial era la de educar revolucionariamente a los trabajadores, para que adquieran la capacidad que necesitarian al llegar momentos como los actuales”.[11]
De todo ello, el ejemplo más claro fue el del "Ateneu Enciclopedic Popular" (AEP) de Barcelona, fundado en 1902. Sus inicios se remontarían a los años 10 y 20 y reciben una clara y evidente influencia de la pedagogía racionalista de Ferrer, pero también influenciado por el ambiente republicano y librepensador de la época. El Ateneo se guiaba por los ideales de libertad y tolerancia, con una abundante biblioteca popular de más de 7000 libros, periodicos y revistas, donde además se impartían clases y materias diversas (idiomas, letras, filosofía, ciencia o artes), además de conferencias de diversos temas vinculados con lo visto en las clases.
-Juventudes Libertarias; Junto con los ateneos, también fue muy importante la labor cultural y pedagógica de las JJLL, organizadas desde 1932 en la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL). Desarrollan una ingente labor a través de charlas, exposiciones, conferencias, excursiones naturistas, escuelas populares, mitines o periódicos y panfletos, para la cultura y la formación de sus militantes y simpatizantes, tal y como aparece recogido en este anuncio;
“Las JJLL de Caspe invitan a sus componentes a una jira campestre, donde varios compañeros se han ofrecido para dar unas charlas y recitaran poesías revolucionarias.”[12]
También potencian la creación de bibliotecas y librerías, y escuelas racionalistas para niños, jóvenes y adultos.
Por otro lado, cabría destacar también la existencia de numerosos proyectos educativos llevados a cabo durante el periodo republicano, y potenciados especialmente durante la guerra civil en el campo antifascista.
Con la proclamación de la II Republica y el estallido bélico civil, se produce una etapa de autentica explosión de la pedagogía libertaria española. Surgen, asi, infinidad de proyectos educativos, cuya mejor muestra es que, solamente en Barcelona aparecen más de 40 escuelas nuevas en este breve periodo histórico. Algunos ejemplos de estos proyectos pedagógicos desarrollados durante el periodo republicano son;
-C.E.N.U.; El Consejo de la Escuela Nueva Unificada-C.E.N.U., supone la base de la re-estructuración escolar republicana, creado el 27 de julio de 1936, con representantes de todas las tendencias antifascistas presentes en el periodo bélico, con la CNT, UGT y la Generalitat de Catalunya en la gestión del organismo escolar, dirigido por destacados pedagogos racionalistas de la época como el ya mencionado Juan Puig Elías o Miguel Escorihuela, de tendencia libertaria.
Sin embargo, la necesidad de compartir el poder con las otras fuerzas antifascistas provocó el malestar y las críticas de los sectores más radicales del anarquismo español, que veían en esta colaboración una dificultad y un problema a la hora de aplicar, tal y como querían ellos, un programa estrictamente anarquista en el terreno pedagógico, ya que fue una de las institucion más importantes, en parte gracias a los decretos de ese mismo año de su creación, que le concedían amplios poderes educativos, y prácticamente el monopolio educativo en Cataluña, algo que, no obstante, fue cediendo en importancia desde mayo de 1937, cuando se le deja como organismo meramente consultivo y vinculado a la consejería de cultura.
No obstante, durante su existencia activa, el C.E.N.U., fue un modelo de coordinación y gestión de un conglomerado de escuelas públicas racionalistas, basado en la gratuidad de la enseñanza, en la coeducación de clases y sexos, laicismo y en un estricto anti-autoritarismo de corte libertario, fomentando la total autonomía del niño en la escuela.
Ademas, el CENU se propuso una reforma integral de toda la enseñanza, desde la edad infantil a la adulta, basándose en la idea de extender la educación a todo el pueblo y para todas las edades y clases sociales según el principio de “ ningún niño sin escuela, ninguna escuela sin maestro”, aunque basado, en palabras de su presidente, en una orientación neutralista más que racionalista y fomentando el respeto al niño;
“Ferrer fue el gran maestro, pero Ricardo Mella lo superó luego”[13]
Se lleva a cabo una campaña de fomento de la infraestructura y desarrollo escolar, con jardines, huertos, bibliotecas, y aumento del salario y el reconocimiento de la labor del maestro docente.
No obstante, el desarrollo de la guerra civil, y la recuperación de la fuerza y del poder de la Generalitat, apoyado por el gobierno republicano central, hace que su influencia vaya decayendo con el paso de los meses del conflicto, así como la influencia y el peso en general de los anarquistas en el bando republicano.
Ejemplo de ello sería la convocatoria de un pleno regional de la CNT-FAI en octubre de 1936, sobre el tema de la educación y la cultura, y donde interviene el dirigente del CENU, Juan Puig Elías, el cual elogia el papel destacado del CENU de una manera muy complaciente, cosa que no todos los anarquistas presentes comparten.
A pesar de la autocrítica interna, la CNT apoyó siempre al CENU como su proyecto y su visión pedagógica, a pesar, como decimos, de las autocríticas internas de otros sectores del anarquismo español, sobretodo dirigidas a la falta de recursos del CENU (económicos, materiales y humanos), acusándoles además de burocratismo, y lentitud en la aplicación de los programas pedagógicos, de ser dependientes del estado y el gobierno republicanos, de compartir el poder con organizaciones autoritarias (socialistas y comunistas) lo cual imposibilitaba el llevar a cabo un programa estrictamente anarquista y de falta de coordinación entre las escuelas del CENU;
“El CENU está falto de recursos y ello explica el por qué conceptuamos su primer error el lanzarse a una intensa propaganda más apropiada a un partido politico que a un órgano revolucionario surgido por y para la revolución.”[14]
Estas divisiones internas en el seno del anarquismo español llevan a que, un sector más comprometo con los ideales estrictamente libertarios fomente la creación de la “ Federación Regional de Escuelas Racionalistas de Catalunya” (FRERC) [15], en julio de 1937, como sistema de coordinación, solidaridad y apoyo de las escuelas anarquistas no adscritas o rivales del CENU oficialista, pero que en poco tiempo tuvo una gran acogida en el ámbito popular catalán, creando editoriales, escuelas de formación del profesorado, potenciación de una semana pedagógica, participación en proyectos feministas y de educación sexual con la también libertaria Mujeres Libres, festivales, recitales…y reforzado con la publicación del semanario infantil “Porvenir”.
Su herencia estaba en proyectos previos de pedagogía libertaria gran importancia a nivel local, que sin duda influyeron en el animo de la FRERC, como fue el caso de la “Escuela de Militantes Libertarios” [16], creada en el año 1936 en Monzón (Huesca) por el pedagogo anarquista Félix Carrasquer, con el apoyo de la Federación Comarcal de la CNT.
El centro de educación pretendía que grupos de adolescentes pudieran adquirir los conocimientos y la responsabilidad personal imprescindible para servirlas a las colectividades como animadores y contables. Se estudiaban las materias propias de la etapa educativa, pero también hacían prácticas y experimentos agrícolas, encargándose los alumnos de la organización y planificación del trabajo.
En general, la aparición y desarrollo de la FRERC fue muy destacable en el ámbito de la pedagogía libertaria como alternativa al oficialismo del CENU y como alternativa autónoma, independiente y no estatalista en Cataluña.
-Escuela Natura [17]; Institución educativa racionalista surgida en 1918 y que dura hasta el fin de la guerra en 1939, fue dirigida por el ya mencionado pedagogo anarquista y activista social Juan Puig Elías, está ubicada en el barrio barcelones del Clot. Su importancia en la inclusión de este breve resumen estriba en la enorme importancia que tuvo especialmente durante la época republicana, al punto de ser la escuela más importante de toda la capital catalana.
Estaba formada por hijos de militantes de la CNT de las clases obreras más humildes con una cuota simbólica de un duro. Era esta escuela un espacio abierto, basado, una vez en más , en el clásico programa racionalista de la coeducación de sexos, enseñanza integral de materias, con métodos innovadores basados en el aprendizaje, el juego o el canto. Disponía de amplios recursos y materiales pedagógicos que combina con excursiones, clases nocturas para adultos obreros, etc…
También era frecuente en esta escuela, modelo del racionalismo pedagógico catalán, la celebración de exposiciones a cargo de los alumnos en sustitución de las pruebas y examenes en un ambiente festivo, ameno, de integración y cooperación. También celebra recitales de libros, e incluso desarrolla su propia revista infantil, la afamada “Floreal”, donde colaboran niños y adultos de todas las edades, como proyecto autogestionado por los integrantes de la escuela.
En su evolución, Natura lleva a contar con más de 300 alumnos, lo cual era considerado todo un logro para las tasas de escolarización de la época.
En resumen, a lo largo de esta breve aproximación, nos hemos podido acercar un poco más al desarrollo de la pedagogía anarquista española durante la primera mitad del siglo XX español.
Hemos visto la gran importancia que, especialmente, las organizaciones libertarias han dado siempre al ámbito de la educación y la cultura (sin menoscabo de la importancia que también se dio en su momento por parte de los ateneos, casas del pueblo y centros culturales socialistas y marxistas al mismo ámbito), cómo desde finales del siglo XIX y especialmente a inicios del siglo XX, la educación fue uno de los más importantes referentes y proyectos del movimiento anarquista español, que tuvo su apogeo en todo el periodo de republicano y especialmente de la guerra civil, donde el ambiente revolucionario permitió el desarrollo a gran escala de iniciativas pedagógicas y culturales como nunca antes se habían visto.
Indistintamente de compartir o no la ideología libertaria de estas iniciativas, los proyectos educativos anarquistas españoles de inicios del siglo XX forman parte del enorme patrimonio de la historia de la pedagogía española que es deber conocer, respetar y recuperar para futuras generaciones.
Como vemos, con un abismo de distancia del racionalismo libertario de Ferrer Guardia, pero desde luego mucho más proximo a su modelo que al neutralismo que propugnaba Mella de neutralidad total y absoluta de la pedagogía en el proceso de aprendizaje.
4) La pedagogía racionalista durante la guerra civil;
Una vez estalla la guerra civil española en 1936, despues del golpe de estado de un sector del ejército español contra el gobierno democrático de la II Republica, el país queda dividido en dos frentes de lucha claramente diferenciados; por un lado el llamado bando nacional (de ideología ultraderechista y católica) y el bando republicano (de ideología antifascista, republicana, socialista, comunista y anarquista).
Tras ello, en la retaguardia del frente republicano, las diversas agrupaciones antifascistas llevan a cabo toda una labor de politización ideológica de todos los sectores de la sociedad, que pasan a ser controlados por las organizaciones obreras y por el gobierno republicano y donde la educación pasa ser un elemento más de lucha.
Aquí, la labor pedagógica, concretamente de los libertarios, se lleva a cabo a través de diferentes instituciones, como [10];
-Ateneos libertarios; Organismos de larga tradición pedagógico-cultural en nuestro país desde las asociaciones de cultura popular del siglo XVIII y sobretodo desde finales del siglo XIX, desarrollan la cultura como un arma de emancipación de la clase obrera (educación, cultura, agitación y propaganda..). La labor de los ateneos resulta muy destacada en la difusión de la cultura y de la educación popular, ya que, por su dedicación plena y exclusiva a este campo, podían ser más útiles para la formación que cualquier otro organismo.
Se organizaban en bibliotecas, exposiciones, charlas, conferencias, y toda una gran red de actividades culturales. Aunque sus inicios se remontan a los años 20 es durante el periodo republicano cuando los ateneos libertarios adquieren mayor auge y desarrollo. Tal fue su desarrollo que en numerosos lugares, como Madrid, se llevan a cabo “federaciones de ateneos libertarios”, que potencian la creación de un gran número de escuelas racionalistas. Los propios anarquistas se expresaban de esta manera en relación a la aparición y el sentido de estos ateneos;
“Hijos directos del propósito cultural de Ferrer son nuestros ateneos libertarios, que no han olvidado nunca que su tarea primordial era la de educar revolucionariamente a los trabajadores, para que adquieran la capacidad que necesitarian al llegar momentos como los actuales”.[11]
De todo ello, el ejemplo más claro fue el del "Ateneu Enciclopedic Popular" (AEP) de Barcelona, fundado en 1902. Sus inicios se remontarían a los años 10 y 20 y reciben una clara y evidente influencia de la pedagogía racionalista de Ferrer, pero también influenciado por el ambiente republicano y librepensador de la época. El Ateneo se guiaba por los ideales de libertad y tolerancia, con una abundante biblioteca popular de más de 7000 libros, periodicos y revistas, donde además se impartían clases y materias diversas (idiomas, letras, filosofía, ciencia o artes), además de conferencias de diversos temas vinculados con lo visto en las clases.
-Juventudes Libertarias; Junto con los ateneos, también fue muy importante la labor cultural y pedagógica de las JJLL, organizadas desde 1932 en la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL). Desarrollan una ingente labor a través de charlas, exposiciones, conferencias, excursiones naturistas, escuelas populares, mitines o periódicos y panfletos, para la cultura y la formación de sus militantes y simpatizantes, tal y como aparece recogido en este anuncio;
“Las JJLL de Caspe invitan a sus componentes a una jira campestre, donde varios compañeros se han ofrecido para dar unas charlas y recitaran poesías revolucionarias.”[12]
También potencian la creación de bibliotecas y librerías, y escuelas racionalistas para niños, jóvenes y adultos.
Por otro lado, cabría destacar también la existencia de numerosos proyectos educativos llevados a cabo durante el periodo republicano, y potenciados especialmente durante la guerra civil en el campo antifascista.
Con la proclamación de la II Republica y el estallido bélico civil, se produce una etapa de autentica explosión de la pedagogía libertaria española. Surgen, asi, infinidad de proyectos educativos, cuya mejor muestra es que, solamente en Barcelona aparecen más de 40 escuelas nuevas en este breve periodo histórico. Algunos ejemplos de estos proyectos pedagógicos desarrollados durante el periodo republicano son;
-C.E.N.U.; El Consejo de la Escuela Nueva Unificada-C.E.N.U., supone la base de la re-estructuración escolar republicana, creado el 27 de julio de 1936, con representantes de todas las tendencias antifascistas presentes en el periodo bélico, con la CNT, UGT y la Generalitat de Catalunya en la gestión del organismo escolar, dirigido por destacados pedagogos racionalistas de la época como el ya mencionado Juan Puig Elías o Miguel Escorihuela, de tendencia libertaria.
Sin embargo, la necesidad de compartir el poder con las otras fuerzas antifascistas provocó el malestar y las críticas de los sectores más radicales del anarquismo español, que veían en esta colaboración una dificultad y un problema a la hora de aplicar, tal y como querían ellos, un programa estrictamente anarquista en el terreno pedagógico, ya que fue una de las institucion más importantes, en parte gracias a los decretos de ese mismo año de su creación, que le concedían amplios poderes educativos, y prácticamente el monopolio educativo en Cataluña, algo que, no obstante, fue cediendo en importancia desde mayo de 1937, cuando se le deja como organismo meramente consultivo y vinculado a la consejería de cultura.
No obstante, durante su existencia activa, el C.E.N.U., fue un modelo de coordinación y gestión de un conglomerado de escuelas públicas racionalistas, basado en la gratuidad de la enseñanza, en la coeducación de clases y sexos, laicismo y en un estricto anti-autoritarismo de corte libertario, fomentando la total autonomía del niño en la escuela.
Ademas, el CENU se propuso una reforma integral de toda la enseñanza, desde la edad infantil a la adulta, basándose en la idea de extender la educación a todo el pueblo y para todas las edades y clases sociales según el principio de “ ningún niño sin escuela, ninguna escuela sin maestro”, aunque basado, en palabras de su presidente, en una orientación neutralista más que racionalista y fomentando el respeto al niño;
“Ferrer fue el gran maestro, pero Ricardo Mella lo superó luego”[13]
Se lleva a cabo una campaña de fomento de la infraestructura y desarrollo escolar, con jardines, huertos, bibliotecas, y aumento del salario y el reconocimiento de la labor del maestro docente.
No obstante, el desarrollo de la guerra civil, y la recuperación de la fuerza y del poder de la Generalitat, apoyado por el gobierno republicano central, hace que su influencia vaya decayendo con el paso de los meses del conflicto, así como la influencia y el peso en general de los anarquistas en el bando republicano.
Ejemplo de ello sería la convocatoria de un pleno regional de la CNT-FAI en octubre de 1936, sobre el tema de la educación y la cultura, y donde interviene el dirigente del CENU, Juan Puig Elías, el cual elogia el papel destacado del CENU de una manera muy complaciente, cosa que no todos los anarquistas presentes comparten.
A pesar de la autocrítica interna, la CNT apoyó siempre al CENU como su proyecto y su visión pedagógica, a pesar, como decimos, de las autocríticas internas de otros sectores del anarquismo español, sobretodo dirigidas a la falta de recursos del CENU (económicos, materiales y humanos), acusándoles además de burocratismo, y lentitud en la aplicación de los programas pedagógicos, de ser dependientes del estado y el gobierno republicanos, de compartir el poder con organizaciones autoritarias (socialistas y comunistas) lo cual imposibilitaba el llevar a cabo un programa estrictamente anarquista y de falta de coordinación entre las escuelas del CENU;
“El CENU está falto de recursos y ello explica el por qué conceptuamos su primer error el lanzarse a una intensa propaganda más apropiada a un partido politico que a un órgano revolucionario surgido por y para la revolución.”[14]
Estas divisiones internas en el seno del anarquismo español llevan a que, un sector más comprometo con los ideales estrictamente libertarios fomente la creación de la “ Federación Regional de Escuelas Racionalistas de Catalunya” (FRERC) [15], en julio de 1937, como sistema de coordinación, solidaridad y apoyo de las escuelas anarquistas no adscritas o rivales del CENU oficialista, pero que en poco tiempo tuvo una gran acogida en el ámbito popular catalán, creando editoriales, escuelas de formación del profesorado, potenciación de una semana pedagógica, participación en proyectos feministas y de educación sexual con la también libertaria Mujeres Libres, festivales, recitales…y reforzado con la publicación del semanario infantil “Porvenir”.
Su herencia estaba en proyectos previos de pedagogía libertaria gran importancia a nivel local, que sin duda influyeron en el animo de la FRERC, como fue el caso de la “Escuela de Militantes Libertarios” [16], creada en el año 1936 en Monzón (Huesca) por el pedagogo anarquista Félix Carrasquer, con el apoyo de la Federación Comarcal de la CNT.
El centro de educación pretendía que grupos de adolescentes pudieran adquirir los conocimientos y la responsabilidad personal imprescindible para servirlas a las colectividades como animadores y contables. Se estudiaban las materias propias de la etapa educativa, pero también hacían prácticas y experimentos agrícolas, encargándose los alumnos de la organización y planificación del trabajo.
En general, la aparición y desarrollo de la FRERC fue muy destacable en el ámbito de la pedagogía libertaria como alternativa al oficialismo del CENU y como alternativa autónoma, independiente y no estatalista en Cataluña.
-Escuela Natura [17]; Institución educativa racionalista surgida en 1918 y que dura hasta el fin de la guerra en 1939, fue dirigida por el ya mencionado pedagogo anarquista y activista social Juan Puig Elías, está ubicada en el barrio barcelones del Clot. Su importancia en la inclusión de este breve resumen estriba en la enorme importancia que tuvo especialmente durante la época republicana, al punto de ser la escuela más importante de toda la capital catalana.
Estaba formada por hijos de militantes de la CNT de las clases obreras más humildes con una cuota simbólica de un duro. Era esta escuela un espacio abierto, basado, una vez en más , en el clásico programa racionalista de la coeducación de sexos, enseñanza integral de materias, con métodos innovadores basados en el aprendizaje, el juego o el canto. Disponía de amplios recursos y materiales pedagógicos que combina con excursiones, clases nocturas para adultos obreros, etc…
También era frecuente en esta escuela, modelo del racionalismo pedagógico catalán, la celebración de exposiciones a cargo de los alumnos en sustitución de las pruebas y examenes en un ambiente festivo, ameno, de integración y cooperación. También celebra recitales de libros, e incluso desarrolla su propia revista infantil, la afamada “Floreal”, donde colaboran niños y adultos de todas las edades, como proyecto autogestionado por los integrantes de la escuela.
En su evolución, Natura lleva a contar con más de 300 alumnos, lo cual era considerado todo un logro para las tasas de escolarización de la época.
En resumen, a lo largo de esta breve aproximación, nos hemos podido acercar un poco más al desarrollo de la pedagogía anarquista española durante la primera mitad del siglo XX español.
Hemos visto la gran importancia que, especialmente, las organizaciones libertarias han dado siempre al ámbito de la educación y la cultura (sin menoscabo de la importancia que también se dio en su momento por parte de los ateneos, casas del pueblo y centros culturales socialistas y marxistas al mismo ámbito), cómo desde finales del siglo XIX y especialmente a inicios del siglo XX, la educación fue uno de los más importantes referentes y proyectos del movimiento anarquista español, que tuvo su apogeo en todo el periodo de republicano y especialmente de la guerra civil, donde el ambiente revolucionario permitió el desarrollo a gran escala de iniciativas pedagógicas y culturales como nunca antes se habían visto.
Indistintamente de compartir o no la ideología libertaria de estas iniciativas, los proyectos educativos anarquistas españoles de inicios del siglo XX forman parte del enorme patrimonio de la historia de la pedagogía española que es deber conocer, respetar y recuperar para futuras generaciones.
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[1] “La escuela moderna”, Francisco Ferrer i Guardia, p.12.
[2] “La escuela moderna”, Francisco Ferrer i Guardia, p.107.
[3] “La escuela moderna”, Francisco Ferrer i Guardia, p.105-112.
[4] “Las escuelas racionalistas en Cataluña”, Pere Solá, p.62.
[5] "Cuestiones de enseñanza libertaria" Ricardo Mella. ED.Zero-Zyx. Madrid. 1979
[6] Periódico “ Liberación”, Nº8 (9 Mayo 1937, p.4).
[7] “La escuela moderna”, Francisco Ferrer i Guardia.
[8] “Tareas de las Juventudes Comunistas”, Lenin, Moscú, 2 de octubre de 1920.
[9] "Poema pedagógico" Antón Makárenko.
[10] “ Educación libertaria y revolución social”, Alejandro Tiana Ferrer, UNED, 1987.
[11] “Escuelas de militantes”, Periódico de la CNT, Nº491 (16 diciembre 1936).
[12] Periódico “Nuevo Aragon”, Nº107 (23 mayo 1937).
[13] Periódico “Gerona CNT”, 14 julio 1937.
[14] Revista “¡Campo!”, Junio 1937.
[15] “Las escuelas racionalistas en Cataluña”, Pere Solá, Editorial Tusquets.
[16] "Una experiencia de educación autogestionaria", Félix Carrasquer, Barcelona.1981.
[17] “La Barcelona rebelde. Guía de una ciudad silenciada”. Barcelona, 2003. Ediciones Octaedro, S.L.. Varios autores.
[1] “La escuela moderna”, Francisco Ferrer i Guardia, p.12.
[2] “La escuela moderna”, Francisco Ferrer i Guardia, p.107.
[3] “La escuela moderna”, Francisco Ferrer i Guardia, p.105-112.
[4] “Las escuelas racionalistas en Cataluña”, Pere Solá, p.62.
[5] "Cuestiones de enseñanza libertaria" Ricardo Mella. ED.Zero-Zyx. Madrid. 1979
[6] Periódico “ Liberación”, Nº8 (9 Mayo 1937, p.4).
[7] “La escuela moderna”, Francisco Ferrer i Guardia.
[8] “Tareas de las Juventudes Comunistas”, Lenin, Moscú, 2 de octubre de 1920.
[9] "Poema pedagógico" Antón Makárenko.
[10] “ Educación libertaria y revolución social”, Alejandro Tiana Ferrer, UNED, 1987.
[11] “Escuelas de militantes”, Periódico de la CNT, Nº491 (16 diciembre 1936).
[12] Periódico “Nuevo Aragon”, Nº107 (23 mayo 1937).
[13] Periódico “Gerona CNT”, 14 julio 1937.
[14] Revista “¡Campo!”, Junio 1937.
[15] “Las escuelas racionalistas en Cataluña”, Pere Solá, Editorial Tusquets.
[16] "Una experiencia de educación autogestionaria", Félix Carrasquer, Barcelona.1981.
[17] “La Barcelona rebelde. Guía de una ciudad silenciada”. Barcelona, 2003. Ediciones Octaedro, S.L.. Varios autores.
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